Hoy faltan 15 dias para que se acabe la Expo.
Este fin de semana ha sido un poco enloquecido. Los pases de tres dias comprados despues del 27 de mayo caducaban y mucha gente se ha lanzado a gastarlos, ocasionado una afluencia como nunca había visto.¡Hasta el pabellón de America Latina tenía una buena cola!(foto: sabado 30 a las 11:15 de la mañana. Pasarela de acceso a la Torre del Agua)
Aun así me he pasado por la Expo para ver el pabellón de Rusia y el Hombre Vertiente, que con el tercer acto ya tiene un final y un poco mas de sentido. Con un poco mas de sentido me refiero a que después de despilfarrar el agua, el hombre acaba en un desierto devorado por lagartos pero, al final, vence a la anémona gigante y todo arreglado (o esto o soy muy lerda). Bonito show, de todos modos, muy espectacular. Pero las colas eran kilométricas, el acceso demencial y sigo sin entender como pueden quedar huecos en las gradas mientras centenares de personas esperan pacientemente dos horas achicharradas al sol (supongo que porque algun listo con fast-pass no acude pero, vamos, que metan a mas gente en esos huecos, caramba).
Tambien vi el bonito show de Vietnam, del que hablaré otro dia.
Y por la noche, el que para mi ha sido el mejor concierto de todos los que ha habido: el de Juan Luis Guerra. Sin duda ha sido el concierto de mas expectación. Tuvimos que ponernos en la cola a las ocho de la tarde porque ya habia mucha gente esperando en la puerta del anfiteatro. A las 22:00 ya estaba prácticamente lleno de un público repleto de fans incondicionales deseando repetir las maravillosas experiencias de la plaza de toros y de la Romareda, hace unos añitos ya. No defraudó. Nos quedamos con ganas de más.(foto: a la izquierda, la fila para Juan Luis Guerra a las 20:30 de la tarde. A la derecha, la excursión de la congregación)
Y luego el bajón. Con la música de fondo de las terrazas nocturnas, sentados en las gradas ya vacías, fuimos conscientes de que entramos en la recta final. Lamentos y quejas: ¿por qué solo tres meses?. Solo quince dias mas... y adiós. Y la Expo se convertirá en otra colección de fotos para la historia y una nube de recuerdos para contar a los hijos y los nietos, que no se creerán nada de lo que vivimos.
Algunos de los visitantes que se van defraudados, decepcionados y enfadados seguro que no lo entenderán, pero para los zaragozanos que estamos teniendo la oportunidad de disfrutar esto cada dia, el 14 de septiembre del año 2008 será un momento triste y el verano del 2008 aquel en el que nuestra vieja y querida ciudad se convirtió en la sede del mundo.

(foto: la Expo este sábado a las 11:30)
Despediremos a un montón de amigos que tal vez no sepan nuestros nombres pero que para nosotros ya son zaragozanos: todos esos trabajadores de pabellones, artistas, visitantes, etc, que vienen de todos los rincones del planeta, como los chicos del pabellón de Republica Dominicana que nos regalaron unos pins antes de ponernos a agitar las banderas y a bailar como locos en el concierto.
Dejaremos atrás el chocolate suizo, las fresas belgas, los datiles de Qatar, el te japonés "su media naranja", que lleva zumo de naranja para que nos sepa mas bueno a los españoles (que majos :-)).
Los bailarines de las dagas de Yemen, los marchosos tribale de Filipinas, el alfarero nepalí, los musicos vietnamitas tocando el paquito chocolatero, la Steel Band caribeña, que tantas ganas tenia de ver en directo... que gozada.
En fin, un no acabar. Y ya siento que mucha gente se haya ido de la Expo sin verle la gracia.
Me quedará mi pasaporte, al que ayer puse el penúltimo sello (Ignacio y Ciwe: ¡gracias por el chivatazo del sello de Aramón!)
------------------------------------------------------------------------
Visítame ahora en TURISTA EN MI CIUDAD
----------------------------------------------------
